El nombre deriva de la frase que surgió cuando fue jugado por primera vez: «El cadáver exquisito beberá el vino nuevo».
Para estos artistas, la creación, en especial la poética, debe ser intuitiva, espontánea y lúdica.
Así quedó el primer cadáver exquisito del taller:
A clara le salió una letra. Es una muñeca sin guantes y sin perro. Tarde, noche, día, aclara, lee, le gusta. Delira con juguetes y muñecas y barcos porque sí, quiere. Entonces fue a los barcos a nadar con peces lindos y manchados y limpios, y vió a un tiborón con los dientes filosos y con sarna.
Leando y Mauro
